Durante treinta años esta aventura judicial pendió como terrible amenaza económica sobre la cabeza inocente de los porteños, que por otra parte desconocían el peligro de tener que pagar unos mil cuatrocientos millones de dólares de indemnizaciones a los testaferros de la sociedad que explotaba esa maladada aventura de la dictadura setentosa.
La pregunta es todo esta inoperancia tuvo un costo inmenso, que incluyó la contratación de auditores designados por la Facultad de Derecho de la UBA, y pagados por el municipio porteños, a quién se los reclamamos. Pues bien, para que no se escuden mas detrás del pomposo nombre de fantasía Sala B. de la Cámara Nacional en lo Comercial, damos los nombres de sus jueces Dr. Enrique M Butty, Dra. Ana Isabel Piaggi, Dra. M. L. Gómez Alonso de Díaz Cordero. La Piaggi es esposa de Vanossi, ex diputado radical, ex ministro radical y actual diputado por el PRO.
En tanto que la Juez de Primera Instancia es Matilde Ballerini, Juzgado Comercial 22. Es hora de saber con nombre y apellido los que cuecen los desaguisados judiciales de nuestra economía
La torre de Inerama es como en el Reino del reves, de María Elena Walsh la señalización de una desgracia y no un lugar para divertirse. Doble desgracia, el recuerdo de la terrible dictadura militar de los años 70 del siglo que pasó, y el recuerdo de una gran estafa que casi se concreta gracias a la ayuda de la burocracia judicial.
Nosotros los ciudadanos, bien gracias



